Ella, así como era, tan risueña, a él lo enamoró.
Pero esa tarde en la plaza, la timidez los invadió por completo. No sabían para donde mirar, apenas se dirigian las palabras. Para matar el silencio, él comenzó a contarle anécdotas, momentos que pasó con su equipo de futbol. Le contó lo más íntimo, lo más vergonzoso, lo que sólo debía quedar en el círculo de los muchachos. No sabía porqué, pero con ella sintió la más profunda confianza desde el primer momento.
Reían a carcajadas, la estaban pasando bien.
-No puedo creer que te lo haya contado- decía Dylan entre risas- ¡no lo cuentes a nadie!-
-Me hubiera encantado verte en esa situacíón- Decía Sheila en un tono algo irónico- no soy de confiar, no te asegures... - lo desafiaba.
-Pero, te lo conté pensando que...-
-¡Es broma tonto! puedes confiar en mí, no lo contaré.- Reía Sheila.
De un segundo al otro, se quedaron en silencio, y se cruzaron sin querer sus miradas. Ambos sonreían. Dylan tenía un brillo especial en su sonrisa, y un tono encantador de voz.
Sheila bajó la mirada de golpe, tímida. Sentía que el muchacho aún seguía con la mirada puesta en ella.
Con sus ojos puestos en el suelo, ella aún sonreía. Se escondía detrás de mechones rojos que caían sobre su rostro, sin dejar ver su sonrisa, ésa que aún no se borraba.
Dylan alzó la mano en dirección hacia Sheila. Acarició su rostro y corrió aquellos lacios mechones rojos que la tapaban. A Sheila le temblaban las manos, para disimularlo, las puso entre las rodillas, entrelazándolas.
Tomó su mentón, hasta que sus rostros se enfrentaron. Aunque ella seguía algo agachada, alzó la mirada tal como una niña inocente mirando desde abajo, y lo vió a él, contemplándola fijamente. Dylan se acercó.
-Te conté secretos, que talvéz a nadie se los haya contado ni se los voy a contar a nadie más. Me escuchaste atenta, sin interrumpirme, y te reíste conmigo, a la par. Me sentí acompañado, sentí que podría contartelo porque, no lo sé, tú me provocas eso. Ese impulso de hablarte de mi día a día, simplemente porque sé que puedo confiar en tí, porque me lo repetiste y me aseguraste, que puedo confiarte esto- Dylan hizo una pausa- Te lo he contado todo, pero aveces pareciera como si me tendrías miedo. Dime algo Sheila; ¿De qué huyes?, ¿De que te escondes?-
Sheila lo miraba con ojos grandes, sorprendida.
-Y la última pregunta: Si yo confío en tí, ¿Porque tú no confías en mí?-
La chica de cabellos rojizos suspiró.
-Dylan, es que eres tan perfecto, y tienes la sonrisa más maravillosa del mundo, y los ojos más hermosos que he visto en mi vida. Puedo hablar contigo como si te conociera de toda la vida, y confías en mi, y yo también confio en tí aunque no lo demuestre, sé que aún no te confesé nada, en realidad, es como, como decirte de una manera...-
-Sólo dilo- Dylan la observaba, atento.
-Dylan, tengo miedo a enamorarme.-

Ohh! es super bonito y a la vez es muy real ( bueno me refiero que trasmite un monton)me encanta ♥
ResponderEliminarUn beso, me paso (:
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Pd: Keep Calm and Carry On ♥