¿Sabes que es lo bueno de ella? Simple. Que no es cuidadosa, callada, ni tímida. Tampoco fina, no le hace asco a nada. No me preguntó si tenía novia, o número telefónico, ni le interesó. O si vivía aquí, o por mi cumpleaños, como suelen hacer las chicas. O, no lo sé, supongo que tenía que existir una chica distinta.
Me sentía como si la hubiera conocido hace años, le contaba cómo ayer un viejo me había rechazado para un trabajo y que no tenía dinero, y ella me hablaba sobre el local en el que atiende, y que le pagan una miseria.
Sacó de su mochila unos cigarros, y me invitó. Acepté, y ahí estaba, fumando un cigarro con una desconocida.
-No fumo seguido, pero el momento lo amerita. No hablo con desconocidos todos los días- Me dijo.
Y mientras hablabamos sobre nuestros problemas con el dinero, (apropósito, hablar de esos temas aburridos, con ella se volvían interesantes) la miré. Era bonita. Llevaba unas Nike altas, unos jeans, y un buzo corto, que dejaba ver la piel de su espalda. Cabello negro, algo largo, y una sonrisita de dientes blancos. Sus ojos parecían los más comunes, pero algo tenían que me llamaban la atención, sabes. Tenía ojos bonitos.
Una desconocida, pero una perfecta. Como dije, no me preguntó si tenía novia, ni mi numero, ni mi fecha de cumpleaños como suelen hacer las que conocí. Esta vez cambiamos el rol. Le pedí su número y me lo dió, le pregunté si andaba con alguien y me dijo que no. Y ahora también sé su fecha de cumpleaños.
La ví irse sola, se fundío entre tanta gente hasta que la perdí de vista. Fué en el cumpleaños de un amigo, hace cuatro días. Y todavía no la he llamado.
- Bien, estoy sorprendido, das miedo, y todo por una chica. Tienes el teléfono a tu lado con el número ya registrado. Una oportunidad perfecta para conocer a una desconocida perfecta, yo no la dejaría ir en tu lugar. ¿Que demonios esperas?-
-Por todos los cielos callate, estoy marcando, ya estoy en eso. Es la primera vez que siento nervios por una desconocida.-

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