"She"

"Ella. ¿Como definirla? Siempre fue especial. Me encantaba su forma de mirar, tan tierna. Su sonrisa, cuando adivinaba que venias por detrás, daban ganas de comertela a besos. Cuando cogía rabietas de niña pequeña o se quedaba dormida en el sofá. Con sus desayunos de huevos revueltos y su manía de robarme las camisetas. No se como explicarlo. Ella es ella. Sin más." She.

miércoles


  Mamá quedó destruida después de la muerte de Megan. Aveces parecía enfadada por lo que pasó. Una tarde se encerró en la habitación de Megan, y guardó todas sus cosas en cajas. Me advirtió que no me atreviera a tocarlas. Luego se fué a dormir sin cenar. Sólo cenamos papá y yo.
Al otro día me levanté, y al instante que abrí los ojos, sabía que no sería un "buen día". <<Voy a ducharme, y luego salir de aquí >>  pensé.
  El piso estaba frío, me hacía tiritar, ni siquiera podía apoyar la plantilla completa. No lograba recordar dónde había dejado mi toalla. Decidí ir a mirar al baño, talvéz estaba ahí. Pasé por la habitación de Megan, pero algo me detuvo, no quité los ojos de la escena que veía. Quedé muda, sentí la desesperación que me recorria por dentro, pero el cuerpo no me respondía. No tenía un pensamiento fijo, ni una idea clara, mi mente estaba por completo en blanco. No sabía como se explicaban estas cosas, para que alguien como mamá me pueda creer.
Cuando al fín mi mente reaccionó, lo primero que pensé a gritos silenciosos fué << Mamá se enojará>>.
 Una de las cajas estaba completamente destrozada, habían fotos viejas, lápices de colores y libros mordisqueados. El relleno de un oso de peluche esparcido por toda la habitación, y un envase roto de témpera azul que perdía pintura, justo en la entrada de la habitación.
<<Beethoven>>.Fué ahí cuando corrí al baño, y volví con un limpiador de pisos. Recogí los restos del peluche, todo lo que rompió, y los tiré.
En ése momento sólo quería matar al perro.
Tomé un baño rápido. Antes de irme fuí a ver a mamá, aún era temprano para que ella se levante, pero tenía un mal presentimiento, aparte del hecho de saber que cuando vuelva, no voy a salir de casa por varios días.
Sin embargo ella dormía placidamente. Resultó raro que no me haya oído, talvéz estaba realmente cansada.
Salí afuera y busqué a Beethoven, y lo ví ahí, al lado del árbol, mirándome fijo desde su casita de patio.
Bajo su pata aprisionaba algo rojo, no podía divisar qué era. Me acerqué, era un collar. El mismo collar en el que un día Megan grabó su nombre con marcador indeleble; "Megan y Beeth". Lo saco de la caja.
Miré a Beethoven, que aún seguía con su mirada fija en mí. Lo acaricié, le coloqué el collar, y abrí la puerta hacia la calle. Volvería tarde. Para esa hora mamá ya estaría enfadada preguntándome porqué no le avisé que salía, adonde iva a estar, a que hora volvía, y sus infinidades de preguntas.
Decidí ir al único lugar en donde no me sentía sola, donde sentía que no corría peligro. Donde sentía que Megan siempre me esperaba.

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Las nubes descansaban sobre aquella sábana celeste que cubría el cielo. Brillaba el sol cálidamente, después de días de lluvia seguidos. Caminaba, sentía el aroma húmedo que se alzaba de la tierra, el viento se escurría entre los dedos de sus manos, su cabello danzaba a la par de la brisa, la envolvía, al mismo tiempo que golpeaba suavemente su espalda.
Beethoven, aquel perro negro de pelaje brilloso, brincaba alegre entre los pastizales, dando vueltas a su alrededor. No debería de haber ido a ese lugar, sólo sirve para traer recuerdos. Lindos, pero al fin y al cabo recuerdos, y no volverán. Beethoven se refregaba contra su pantalón, y ella hundía las manos en su pelo, recorriendo el lomo del animal.
Desde la muerte de su hermana gemela, Megan, una mitad de Jana se había ido con ella.

viernes

F U C K Y O U

Ésta vá para para Tamara C. que mañana probablemente va a estar sentada al lado mío viendo mi blog, prometí mostrárselo, ya que por tanto tiempo fingí no acordarme el nombre. Es que lo cambié tantas veces. En fín, fingía todo el tiempo.
Supongo que te la debía, lentes cuadrados.¿Tenés un aire a la chica de la foto? ¿O es por los lentes? ¿ O directamente no te miré bien? Bueno, no tenés el pelo largo pero, por los lentes...

Ah, ¿Cuándo nos vamos a hacer nuestro merecido piercing de la amistad? Después me lo vas a contestar.
¿Piercing de la amistad? se me acaba de ocurrir. Hm, no preguntes.

PD: Mi otro blog no te lo pienso mostrar, no insistas. No me vas a convencer ni con medio kilo de helado.

Me muri. See you later.

jueves

Mentiritas.


Me la veía venir. No aprendí en el Kinder cuando la señorita me regañaba diciendome que las mentiras tienen patas cortas. Y es verdad, no había guardado la muñeca en el cofre de juguetes, la había escondido en mi mochila, pensaba llevarla a casa y mostrarle mi habitación y mi perro.
 "Nicole" jamás conoció mi casa, ni tampoco mi perro.
En fín, no aprendí y sigo igual. Y no, no sobre robar muñecas,sino sobre decir mentiras. Mi cara me manda al frente, me delata antes de que pueda decir otra oración terminando con: "¡Encerio, no te miento!"



See you later.

miércoles

Hacer el intento ó, no lo sé.

No sé si es cuestión de suerte, pero no me vá nada bien en la vida. No sé si tirarme para atrás, o ponerme a pensar donde caigo muerta, mientras me fumo un pucho a escondidas. No sé donde quedó mi risa, creo que era lo único que me iluminaba,  talvéz la dejé olvidada en alguna esquina, o se me escapó sin decir nada.
llorar a carcajadas.
Yo creo que no hago nada bien, sigo sin saber cuál es el fin de mi vida, que carajo hacer, no sé ni lo que puedo pedir, ni lo que quiero tener, se me acaparan los pensamientos, estos son momentos, en los que me quiero esfumar y nunca jamás volver.
Por lo menos por un tiempo.
Andá a saber que será de mi porvenir, ¿qué se hace en estas situaciones? ¿salir corriendo, sentarte a reflexionar, o simplemente darte por vencido y rendirte? La seguís remando o ¿intentás volver a la orilla? o talvéz cansarte, y tirarte al río, que dejes que el agua llene tus pulmones, y haga su trabajo. Seguir por la montaña, ¿escalar un tramo? o ¿tirarte a rodar?. ¡Trepar el árbol que tanto se me impone! o bueno, dejarme caer.
Este tipo de psicologia relacionado con la naturaleza, hm. No sabría decir si son los ejemplos correctos, o no. En fin, la pregunta es: que tal si me lo porpongo y, ¿Hago el intento?


Hm, psicología inversa con Camila, ¿noche de chicas? Seguro, somos solamente dos tontas que no van a poder dormir. En fín, noche de llenarse de palomitas de maiz y Coca-Cola mentiendo los cereales... y talvéz papas fritas con salsa golf si nos da hambre...



See you later.
¿Aveces no te dá la sensación de que te hace falta sentir un poco de calor? Y  no precisamente de ese que sientes al acurrucarte en la cama con una frazada, sino de ese calor que sientes al acurrucarte entre los brazos de ésa persona que extrañas tanto, y está tan lejos.

lunes

Dylan, tengo miedo a enamorarme.

Ella, así como era, tan risueña, a él lo enamoró.
Pero esa tarde en la plaza, la timidez los invadió por completo. No sabían para donde mirar, apenas se dirigian las palabras. Para matar el silencio, él comenzó a contarle anécdotas, momentos que pasó con su equipo de futbol. Le contó lo más íntimo, lo más vergonzoso, lo que sólo debía quedar en el círculo de los muchachos. No sabía porqué, pero con ella sintió la más profunda confianza desde el primer momento.
Reían a carcajadas, la estaban pasando bien. 
-No puedo creer que te lo haya contado- decía Dylan entre risas- ¡no lo cuentes a nadie!- 
-Me hubiera encantado verte en esa situacíón- Decía Sheila en un tono algo irónico- no soy de confiar, no te asegures... - lo desafiaba.
-Pero, te lo conté pensando que...-
-¡Es broma tonto! puedes confiar en mí, no lo contaré.- Reía Sheila.

De un segundo al otro, se quedaron en silencio, y se cruzaron sin querer sus miradas. Ambos sonreían. Dylan tenía un brillo especial en su sonrisa, y un tono encantador de voz.
Sheila bajó la mirada de golpe, tímida. Sentía que el muchacho aún seguía con la mirada puesta en ella.
Con sus ojos puestos en el suelo, ella aún sonreía. Se escondía detrás de mechones rojos que caían sobre su rostro, sin dejar ver su sonrisa, ésa que aún no se borraba. 
Dylan alzó la mano en dirección hacia Sheila. Acarició su rostro y corrió aquellos lacios mechones rojos que la tapaban. A Sheila le temblaban las manos, para disimularlo, las puso entre las rodillas, entrelazándolas.
Tomó su mentón, hasta que sus rostros se enfrentaron. Aunque ella seguía algo agachada,  alzó la mirada tal como una niña inocente mirando desde abajo, y lo vió a él, contemplándola fijamente. Dylan se acercó.

-Te conté secretos, que talvéz a nadie se los haya contado ni se los voy a contar a nadie más. Me escuchaste atenta, sin interrumpirme, y te reíste conmigo, a la par. Me sentí acompañado, sentí que podría contartelo porque, no lo sé, tú me provocas eso. Ese impulso de hablarte de mi día a día, simplemente porque sé que puedo confiar en tí, porque me lo repetiste y me aseguraste, que puedo confiarte esto- Dylan hizo una pausa- Te lo he contado todo, pero aveces pareciera como si me tendrías miedo. Dime algo Sheila; ¿De qué huyes?, ¿De que te escondes?-
Sheila lo miraba con ojos grandes, sorprendida.
-Y la última pregunta: Si yo confío en tí, ¿Porque tú no confías en mí?-
La chica de cabellos rojizos suspiró.

-Dylan, es que eres tan perfecto, y tienes la sonrisa más maravillosa del mundo, y los ojos más hermosos que he visto en mi vida. Puedo hablar contigo como si te conociera de toda la vida, y confías en mi, y yo también confio en tí aunque no lo demuestre, sé que aún no te confesé nada, en realidad, es como, como decirte de una manera...-
-Sólo dilo- Dylan la observaba, atento.


-Dylan, tengo miedo a enamorarme.-

Un hueco más en mi vida.

Cualquier estacion para mi es primavera con vos.
Eres la canción que no volveré a cantar
el sonido que no volveré a escuchar
la imagen que no volveré a ver.
Eres ese diamante que no volveré a contemplar,
aquél camino por el cuál ya no cruzaré
la vida que ya no viviré.
Eres aquel nombre grabado en mi pecho,
que no volveré a nombrar,
ni aunque me sienta morir.
Eres esa ternura, que no volveré a sentir,
Esas caricias, que ni siquiera el viento puede imitar
Aquellas facciones de tu rostro, que mis manos ya no podrán recorrer.
Simplemente eres esa pieza faltante en mi rompecabezas. 
Un hueco más en mi vida.

Siempre me faltarás .

domingo

Siento el latido de tu corazon, no sé como, pero retumban en mis oidos. De repente te tengo a dos centímetros de mi boca, siento desesperación, comienzo a titubear. Siento escalofríos, al rozar tus labios, me provoca una pizca de locura, talvéz ansiedad.
Me sientes, sabes que no puedo esperar, que necesito de ti para poder respirar, sin tus besos no soy nada, me acostumbré a tí. Sí, me sientes, recorriendo tu cabello, hasta llegar a tu nuca, y girarme para contarte secretos al oído.
Te siento, tallando cada esquina de mi cuerpo con la yema de tus dedos, con una delicadeza tal como tratarías a una muñeca de porcelana . Recorres mi cuello a leves suspiros, susurrando por lo bajo, repitiendo que me amas.

La caja musical de Cúpido.

Musical Box Cupid.
Con su pequeño ángel girando,
envolviéndote al compás del tintineo
que invade sin pedir permiso tus oidos.
De sus blancas alas emana un aroma
que se escurre en tu naríz, 
embriagándote,
impulsándote a darle cuerda una y otra véz,
engañando a su antojo el tímpano
de quién la escuche,
enseguesiendo con su belleza pulcra,
por cuál disfraz encantador.
Silvando una melodía tétrica, mecánica
 que te insinúa por lo bajo
en susurros,
para que la hagas girar,
encandilando tu realidad,
hasta mezclarla con un sueño.
No aguanta quedarse en silencio
no puede dormir un letargo
Ansiosa de reproducir su dulce músiquita,
para que al escucharla te enamores de ella
y no la abandones jamás.

sábado

"¿Perro, cafetera, o cortina?"

Suelen pasar momentos, en los que te gustaría dormir 72 hs, y despertar, y no saber ni donde estás parada, ni en que año vivís.
Estaría bien, pero dentro de todo, no vendría a ser la solución.
Supongo que la solución seria enfrentar los problemas, a que me refiero: Tristezas, malentendidos, en fin, todo lo que no encaja en lo que vendría a estar dentro del contexto de "bien".
Sucede cuando no querés enfrentar los problemas, intentás esconder las tristezas, y esquivar los malentendidos. Éso mismo te provocan ganas de dormirte y no tener ni la más mínima noción de donde carajo estás cuando te despertés.
Cansado de la mierda que de vez en cuando te toca vivir, no muy seguido pero cuando te toca, te toca en serio, la mayoria de las cosas digamos que tienden a salirte moderadamente bastante mal. En ése momento, en ése segundo que pasa a la velocidad de la luz, te encontrás preguntándole a tu conciencia misma: -"Porque no habré nacido perro, cafetera o cortina"-.
Después de mucho tiempo, haciendo terapia, en plena sesión con vos mismo y tu conciencia claro (aveces con tu perro, o un peluche,cada uno sabe el grado de locura que tiene que cargar), caés en la cuenta de, que te hacés problema por cosas que se arreglarían en dos segundos si las pensaras bien, te entristeces por situaciones que no lo valen (hay cosas peores, y vos gastándote en boludeces) y se generan malentendidos que con sentarse a hablar se arreglan.
Son momentos en los que pensás <<mierda, vuelvo dificil a lo que podría resolver fácil>>.
Algunos la pasan peor, tienen problemas que hoy por hoy nosotros tenemos la suerte de no pasar, nos quejamos por tonterías, y ellos siguen de pie, adelante.

Y bueno, después los boludos que prefieren seguir con la teoría de -"¿Porque no habré nacido perro, cafetera o cortina?"-.
Bueh, eso temita aparte. Cada uno en su mundo.
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